Historia

“La cigüeña me trajo nena y yo soy varón”, la conmovedora palabra de Mauro

Mauro es el primer chico trans menor de edad en recibir su nuevo documento luego de la aprobación de la Ley de Identidad de Género en la Ciudad de Buenos Aires.
martes, 02 de octubre de 2018 11:14
martes, 02 de octubre de 2018 11:14

“La cigüeña me trajo nena y yo soy varón”. Esas palabras pertenecen a Mauro, el primer chico trans menor de edad en recibir su nuevo documento luego de la aprobación de la Ley de Identidad de Género en la Ciudad de Buenos Aires. El niño nació nena y alcanzó el cambio de género gracias a la lucha de su madre quien lo apoyó en todo momento.

Hincha fanático de Boca,  tiene 14 años de edad y vive con su mamá Bárbara y su hermana mayor, Laila, quien casualmente está de novia con un chico trans. La conmovedora historia de vida fue relatada en Infobae donde su madre dio detalles no sólo de cómo fue el difícil momento de escuchar de boca de él que quería ser hombre sino que además narró cómo fue ese camino.

De pequeño, siempre tuvo devoción por la pelota y dejó de lado las muñecas. Despojada de los estereotipos impuestos históricamente por la sociedad, su mamá siempre lo dejó ser. Se percataba de esos detalles "no tan femeninos", pero lo notaba feliz y eso le bastaba. Tampoco le gustaba usar el rosa e incluso renegó bastante cuando le obsequiaron la remera que Boca sacó a la venta con ese color en 2013 por una movida de marketing.

Bárbara veía ciertas costumbres masculinas en su hija menor y hasta admite que en algún momento se le cruzó por la cabeza creer que podía llegar a ser lesbiana. "Era machona", recuerda. El destino la hizo embarcar en una aventura desconocida en la que es principal protagonista, una especie de guardiana de sus derechos. Hoy, experta en la materia, aclara: "Entendí que una cosa es la identidad sexual y otra la identidad de género".

La pelota de fútbol, las muñecas, los programas de televisión y la camiseta rosa fueron indicios. Aunque el verdadero clic se produjo durante la organización de un acto escolar. Se venía el 25 de mayo y Bárbara esperaba de una vez por todas que una de sus hijas fuera designada dama antigua. Por eso se sorprendió y enfureció cuando leyó en su cuaderno de comunicaciones que en la fecha patria se subiría al escenario como aguatero. Sí, con "o".

"¿Cómo puede ser tan estúpida la maestra de darle ese papel?", se preguntó su mamá. Pero la caracterización la había pedido él mismo: quería ser aguatero. Mauro fue al colegio Presidente Derqui, donde recibió el apoyo constante y la compañía desinteresada de la directora Andrea y su maestra Mónica. Ellas son muy reconocidas por Bárbara, debido a que se pusieron a disposición en el momento exacto del inicio de su transición.

Bárbara jamás había hablado con su hija menor de su identidad. Y su papel en el acto escolar fue casi un detonante. El diálogo le quedó grabado a fuego en su cabeza:

– Mamá, voy a cagar a palos a la cigüeña…
– ¿Por qué, hija?
– ¿No lo ves? Me trajo nena y yo soy varón.

Cansada por el trajín de la jornada, Bárbara no prestó mucha atención. No procesó la frase en su cabeza. Pero cuando se levantó al otro día, Mauro (que hasta ese día llevó el nombre femenino original que prefiere preservar) insistió: "Vos entendiste lo que te dije anoche, ¿no?".

La etapa de transición había comenzado y Bárbara se decidió a acompañar al menor de sus retoños en todo momento, incluso dejando de lado responsabilidades laborales que le costaron su empleo hasta hoy. Es que ningún trabajo contempla las faltas necesarias para un caso así. "Es una problemática que se ve mucho en los padres con chicos trans", cuenta. Una de las primeras cosas que debatieron juntos fue su cambio de nombre, tiempo antes de tramitar su DNI.

– Mamá, ¿cómo me hubieras puesto si nacía varón?
– Siempre pensé en Mauro, como tu abuelo.
– ¿Sabés qué? Yo quiero llevar el nombre de mi abuelo.

Allí mismo quedó descartado Tiago, como se llamaban dos de sus amiguitos cercanos y había sido barajado. Bárbara perdió a su padre cuando era chica e inesperadamente tuvo la oportunidad de "homenajearlo" de esa forma.

"Yo no entendía bien qué estaba pasando. Uno, como muy progre, puede pensar en tener un hijo gay, una hija lesbiana, pero un hijo trans no está en la cabeza de nadie y no hay mucha información al respecto", confiesa Bárbara, que luchó por la causa del Facha (apodo que le puso su papá) e involuntariamente se volvió una entendida del tema.

Mauro se anima a contar su historia personal cuando lo convocan y el año que viene viajará a Colombia junto a sus seres queridos a representar a Argentina en el Congreso Latinoamericano de Familias. La organización "Familias por la diversidad" fue la que los eligió.

"Es difícil para ellos. Mauro lloró de emoción cuando nos comunicamos con un nene que vive en Japón y tiene madre colombiana. Hablamos por Skype y los dos lagrimearon. Es que creían que eran los únicos en sentirse así", relata Bárbara.
 

Fuente: Infobae

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