Salud

Autismo: piden que se incluya en Mendoza un test en la libreta de salud infantil

La Asociación TGD, Padres TEA de Mendoza se reunieron con integrantes de la Comisión de Salud de Diputados de dicha provincia para pedir que se haga prueba en los niños para detectar el mal cuanto antes.
sábado, 02 de abril de 2016 00:00
sábado, 02 de abril de 2016 00:00
La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), dispuso el 18 de diciembre del año 2007, que el 2 de abril de cada año fuera declarado el "Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo” para poner de relieve la necesidad de mejorar la calidad de vida de los niños y adultos autistas para que puedan tener una vida plena y digna.

Precisamente en aquella declaración la ONU afirmó que garantizar y promover la plena realización de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las personas con discapacidad es esencial para alcanzar los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente.
  
En este escenario, la Asociación TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) Padres TEA (Trastornos del Espectro Autista) de Mendoza se reunieron con integrantes de la Comisión de Salud de Diputados para solicitar la adhesión a la ley nacional de Autismo. También, para intentar que avance un proyecto de la diputada Carina Segovia (FpV), que propone la inclusión en la libreta de salud de los niños de un control adicional al año y medio de edad. Se trata de unas 20 preguntas que se hacen a los padres con el objetivo de detectar ciertas señales del Trastorno del Espectro Autista. 

Segovia señaló en Los Andes que no sólo se pueden identificar signos de alarma que pueden indicar que el niño padece TEA, sino también otros trastornos del lenguaje o del aprendizaje. La diputada explicó que el proyecto tiene media sanción de Senadores -de hace tres años, cuando ella estaba en esa cámara- y ahora intentan que se reactive. Asimismo, resaltó que el único costo de la implementación de este control sería la capacitación a los pediatras. 

La legisladora viene trabajando la problemática ya que la conoce de cerca: cuando su hijo tenía un año y medio no hablaba y el pediatra lo atribuyó a que había nacido la hermanita. Pero ella sabía que algo no estaba bien y finalmente lo llevó a Buenos Aires, donde, a los 3 años, le detectaron que no tenía autismo pero sí un retraso madurativo y un trastorno severo del lenguaje. Con sus actuales 7 años, maneja una "media lengua” gracias a un tratamiento interdisciplinar.

Cuanto antes mejor
El psicólogo Emiliano Barrera plantea que la intervención temprana es fundamental. "A los papás se los suelo graficar de un modo sencillo. Si el niño viene desarrollando una conducta desajustada o errónea durante 8 años, me cuesta mucho más que aprenda a comportarse de otra manera que si tiene 2 años. La posibilidad de un pronóstico favorable es mucho mayor”, indica. 

Barrera explicó que el TEA tienen una gran variabilidad -puede ser leve, moderado o grave- y por eso también se evalúan distintos elementos para determinar el tratamiento adecuado. Pero en todos los casos están presentes las alteraciones en el desarrollo del lenguaje, las conductas repetitivas o estereotipadas y las dificultades para relacionarse con otros. 

A partir de los 6 meses ya se pueden detectar algunos indicadores de riesgo, como si el niño no responde a su nombre o cuando se le señala algo no mira en la dirección del dedo, o no se ríe con el juego de esconderse detrás de algo y aparecer.

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