Aseguraron que hubo irregularidades

Los padres de Renzo escribieron una emotiva carta en la que explicaron por qué no donaron sus órganos

El joven de 18 años murió en pleno viaje de Egresados cuando fue atropellado por otro hombre. La familia envió una carta en la que explican que su intención fue donar los órganos pero hubo ciertas irregularidades que complicaron el panorama.
miércoles, 09 de octubre de 2013 11:10
miércoles, 09 de octubre de 2013 11:10

El hecho conmocionó a la opinión pública. El joven estudiante de La Plata había sufrido un accidente en pleno viaje de egresado a San Rafael, Mendoza. Allí un auto lo había embestido sin que nada ya se pudiera hacer. Renzo Casali murió con 18 años el 30 de septiembre y su caso impactó el doble porque sus órganos no pudieron ser donados. Sin embargo, su familia aseguró que no fue porque no quisieran sino porque se plantearon una serie de irregularidades que llevaron a que no se pudiera hacer.

Así lo expresaron en una extensa carta de cuatro páginas, Iliana, Franco y Raúl, madre, padre y hermano de Renzo. En el texto, que fue brindado de manera completa a Diario El Día se puede leer una serie de acontecimientos que vivieron los padres, entre estos tres ocasiones distintas de muerte de su hijo. 

 

A continuación, los párrafos salientes del texto 
 
"Con el dolor que nos embarga, queremos encontrar algún consuelo y ver de qué forma podemos construir algo positivo a partir de la dolorosa muerte de Renzo en su viaje de egresados. No queremos dramatizar nuestro dolor con los sueños y virtudes de nuestro hijo, puesto que seguramente será igual, con algunos matices, a la de otros casos de jóvenes muertos inesperadamente en un accidente. Tampoco queremos prensa amarilla, ni venganza, ni posicionamientos políticos.
 
Es difícil decir que en la Argentina hay Justicia cuando un delincuente al volante, que conducía alcoholizado, es decir con desidia y desapego total de la vida del prójimo, sólo estuvo unas pocas horas privado de su libertad por haber sido excarcelado tras el pago de una fianza de 50 mil pesos. Tales conductores actúan quizá desaprensivamente a sabiendas de que con el pago de una fianza pueden continuar con su vida normal mientras transitan el proceso judicial, en tanto víctimas como Renzo ven truncos para siempre todos sus proyectos.
 
Deseamos que todos se sumen al apoyo dado desde la Organización Madres del Dolor (www.madresdeldolor.org.ar) firmando las planillas que se están difundiendo para la modificación de la Ley de Tránsito Nacional, considerando como agravantes del proceder del conductor que -aún sin intencionalidad- atropelle y lesione o mate a otros, cuando haya exceso de alcohol comprobado, cuando conduzca por encima del límite de velocidad permitido y cuando se dé a la fuga. Con este mismo objetivo de reclamar justicia es que nos proponemos organizar próximamente una marcha en esta ciudad.
 
Con respecto a la segunda cuestión planteada, deseamos que se sepa lo que realmente sucedió, sin ánimo de aplacar nuestra culpa por haber decidido no donar los órganos de nuestro amado Renzo, sólo queremos poner en conocimiento público que falló el sistema del INCAIMEN” (nota de la redacción: Instituto Coordinador de Ablaciones e Implantes de Mendoza).
 
Adherimos fervientemente a la donación. A nadie le deseamos que pase por el momento de desesperación de saber que su hijo se está debatiendo entre la vida y la muerte, y en ese mismo instante tener el deber de decidir que en caso de morir pueda trascender en otras personas con la donación. Ésa era nuestra elección, donar y hacer trascender en otros a nuestro hijo. Pero para la toma de tal decisión sólo necesitábamos tener la certeza de que nada más había para hacer y que la muerte había sido definitiva. Eso no sucedió.
 
Nuestro Renzo murió en el Hospital Schestakow de San Rafael al menos tres veces… El domingo 29 de septiembre, a la madrugada, nuestro hijo sufrió el accidente, entrando muy grave a la sala de Terapia Intensiva. Al final de ese día, amables ángeles verdugos (difícil tarea de los profesionales del INCAIMEN) se presentaron diciendo que debían hacer los últimos estudios del protocolo para certificar la muerte, y a partir de allí proceder a la ablación. Nos citaron para la primera hora de la mañana siguiente; pero nadie apareció, sembrando al mismo tiempo esperanza y terror. Sólo lo hizo un médico que nos dejó la esperanzadora noticia de que uno de los electroencefalogramas había dado señales de actividad.
 
El número de muertos por accidentes de tránsito en la Región suma 114; más de la mitad de los motociclistas fallecidos circulaba sin casco. Al mediodía nos hicieron pasar al horario habitual de visita. Cuando yo, el papá de Renzo, estaba abrazado a la mano de mi hijo -escuchando y cantando a su oído sus canciones-, se me acercaron dos médicos (uno de ellos el director del hospital) a darme el pésame por su muerte. Sorprendido, pregunté por los electros y la respuesta fue: ‘todos dieron planos’. Casi al mismo tiempo, antes de reunirme con mi esposa para darle la triste noticia, empecé a recibir mensajes de pésame: conclusión, el director había comunicado a la prensa que Renzo había fallecido a las 14.
 
Luego nos citaron a las 18, para iniciar (nuevamente) los trámites del INCAIMEN. A esa hora una médica nos hizo pasar para pedirnos disculpas en nombre de la provincia de Mendoza por las desprolijidades cometidas, admitir que ‘el director del hospital se había apresurado al dar la noticia’, y decir que en virtud de las innumerables presiones recibidas, debían repetir los estudios de protocolo para certificar la muerte. Volvimos más tarde para recibir otra vez la tortuosa entrevista del INCAIMEN, en la que nos comunicaron que se debían repetir los estudios, ya que los previos no servían porque las muestras estaban ‘contaminadas con residuos de medicación’ que desvirtuaban los resultados’, sumados al apresuramiento del director del hospital, las presiones de la Universidad de La Plata, los medios, etcétera.
 
Todo en concordancia con el discurso de la médica del hospital, diciéndonos que debíamos volver a las 2 de la madrugada… El número de muertos por accidentes de tránsito en la Región suma 114; más de la mitad de los motociclistas fallecidos circulaba sin casco. La mañana siguiente, tomamos la cuestionada decisión luego de ver por televisión que el director del hospital había comunicado que el deceso se había producido a las 2 de la madrugada del día 1 de octubre (el certificado de defunción que se nos entregó lo establece a las 20:05 del 30 de septiembre), y que esperaban ‘la respuesta de los padres’ sobre la donación (presión mediática, si las hay, ¿acaso la donación no es anónima?).
 
Esto, sumado al tiempo que debía esperarse para que entregaran el cuerpito sin vida al forense para que procediera a hacer la necropsia, extender el certificado de defunción y autorizar el traslado, hizo que decidiéramos poner fin a la tortura, llevarnos los restos y con gran dolor no realizar la donación de sus órganos. Por todo ello, exhortamos a las instituciones médicas -sean públicas o privadas- y gubernamentales a garantizar el fiel cumplimiento de la normativa vigente, verificando con absoluta certeza todos los signos que en forma acumulativa exige la legislación a fin de determinar la muerte, y recién entonces comunicar el deceso a los familiares a los efectos de la donación de los órganos de su ser querido. Y ratificamos que en condiciones "normales” hubiéramos consentido la donación sin objeción alguna.
 
Esperamos haber sido lo suficientemente claros en el mensaje. No queremos prensa ni escándalo, sólo sacar un provecho en beneficio de la comunidad por la muerte de nuestro hijo, a fin de honrar su memoria en pos de una sociedad mejor y transformar la fuerza del dolor en algo positivo. Gracias


 

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