Investigación

Hubo un intercambio de llamadas entre Araceli Ramos y el prefecto sospechado de participar en su desaparición

Walter Vinader tiene arañazos en su cuerpo. Varias pruebas los comprometen. La joven y la dueña del departamento al que se dirigía siguen desaparecidas.
miércoles, 09 de octubre de 2013 18:06
miércoles, 09 de octubre de 2013 18:06
El único detenido por la desaparición de Araceli Ramos, Walter Vinader, será indagado mañana por  el fiscal Enrique Velasco Cerviño, de la Unidad Funcional de Instrucción 6 de San Martín. Lo acusan de "privación ilegítima de la libertad calificada". El agravante se debe a que fue miembro de una fuerza de seguridad.

En efecto, Vinader, de 39 años, fue cabo primero del Grupo Albatros de la Prefectura. Pero lo dieron de baja en 2006, tres años después de denunciar a un grupo de compañeros, a quienes acusó de ser cómplices de la prostitución en el puerto porteño, según Infobae.  

El ex cabo fue detenido ayer tras presentarse espontáneamente ante la Policía. Varios elementos de prueba apuntan a su figura. Uno de las más importantes es el listado de llamadas del celular de Araceli, donde constató que Vinader se comunicó al menos 5 veces con la joven desde la casa de Puán al 3700, en Caseros.

Se trata de la misma dirección que la joven le dejó escrita a su madre en un papel, en el que le aclaraba que iba a una entrevista de trabajo. A su vez, se investigan los llamados realizados desde el teléfono fijo de esa propiedad.

La casa de Puán pertenece Aida Amoroso, de 80 años, que también desapareció hace dos semanas. Es la madre de un amigo de Vinader que estuvo preso por tráfico de drogas. Los documentos de la abuela y la escritura de su vivienda fueron encontrados en un allanamiento de la casa del sospechoso.

Otro dato que impulsó al fiscal a pedir la captura fue la tarjeta SUBE de Araceli, que arrojó que la joven viajó a su casa en Loma Hermosa hasta Villa Bosch, adonde visitó a una amiga, y desde allí partió hacia Caseros.

Hoy Griselda, la mamá de Araceli, declaró ante el juez. También se le hizo un hisopado para obtener su ADN para poder rastrear a su hija. "Creo que es por los arañazos (que tenía el prefecto en su cuerpo)”, comentó. "Sólo quiero ver a mi hija. Le pido que no me abandonen”, agregó.

Araceli, mientras, sigue desaparecida. Ayer se realizaron ocho allanamientos simultáneos. También se hizo un rastrillaje en Loma Hermosa, alrededor de la casa de la familia Ramos, y otro cerca de la vivienda de Caseros, donde se la buscó con perros.
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