Tragedia

El copiloto que estrelló el avión en Francia sufría de bullying, le decían Andy Tomate

Andreas Lubitz, el copiloto de Germanwings que provocó la caída del vuelo 9525, habría sufrido de la burla y acoso de sus compañeros de aerolínea. Además la novia lo abandonó.
viernes, 27 de marzo de 2015 11:13
viernes, 27 de marzo de 2015 11:13
Depresión. Angustia. Alertas psiquiátricas y una novia que lo abandonó y le partió el corazon parecen haber sido un cóctel demasiado pesado de soportar para la frágil personalidad de Andreas Lubitz, el copiloto de Germanwings que provocó la caída del vuelo 9525 que partió de Barcelona con destino a Dusseldorf y en el cual murieron 150 personas.

A medida que pasan las horas son más los indicios que surgen contra Lubitzy su delicado estado mental, situación que pasó por sobre los controles de la aerolínea alemana perteneciente al grupo Lufthansa. Esta mañana, los fiscales revelaron que el piloto -con corta experiencia en vuelos- había ocultado un reciente examen médico que le ordenaba no subirse a un avión por el momento. El parte fue encontrado en una de las casas del empleado de Germanwings, allanada por los investigadores.

Sin embargo, otra revelación se suma a ese cóctel explosivo: Lubitz, quien tenía dos lugares donde dormir -con sus padres en Montabaur, y otra propia en Dusseldorf, por cuestiones laborales- habría sufrido de la burla y acoso de sus compañeros de aerolínea, según reportó el diario británico DailyMail. "Andy Tomate" era el apodo con que algunos pares lo llamaban al joven de 28 años, haciendo referencia a su pasado en esa misma compañía como auxiliar de abordo. "Él tenía muchas ambiciones pero era considerado de segunda liga porque había sido auxiliar en la cabina de pasajeros", contó un amigo al diario alemán Bild.

Al parecer, Lubitz no era del todo feliz en su trabajo, según se desprende de esos medios europeos. Él pretendía realizar vuelos de larga distancia. "Su sueño es volar a San Francisco", contó un allegado al copiloto. Sin embargo, por su corta experiencia, sólo le permitían -después de su interrumpido entrenamiento- hacer rutas sólo en Europa.

Esta mañana, el vocero de la fiscalía alemana Ralf Herrenbrueck reveló parte de las pruebas que hallaron en una de las viviendas allanadas donde vivía Libutz. Una de ellas es clave: el empleado de Germanwings/Lufthansa ocultó a sus superiores el último certificado médico en el cual se le prohibía subirse a un avión para asistir al piloto.

Los investigadores también revelaron detalles desesperantes de los momentos en que el avión Arbus A320 se precipitaba a tierra. El comandante de la nave que quedó fuera de la cabina de mando intentó derribar la puerta blindada con un hacha, aunque sin fuerte. El sistema y los protocolos eran bien conocidos por Lubitz, quien sabía que era imposible una penetración desde el exterior.

Fuente: Infobae

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