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Quién era Andreas Lubitz, el piloto señalado como responsable de la tragedia de Germanwings

El piloto de 27 años tenía un buen concepto entre sus compañeros y fue desligado de "antecedentes terroristas". Padeció el síndrome de "burn out" en 2009.
jueves, 26 de marzo de 2015 16:17
jueves, 26 de marzo de 2015 16:17

El copiloto del Airbus A320 de la aerolínea Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses, provocando la muerte de sus 150 ocupantes, era un alemán de 28 años, que vivía con sus padres y era un corredor aficionado.

Se llamaba Andreas Lubitz. Había comenzado a trabajar en Germanwings en septiembre de 2013, justo después de terminar sus estudios en el centro de formación de pilotos de Lutfhansa en la localidad de Bremen, en el norte de Alemania. Tenía 630 horas de vuelo.

El joven era originario de Montabaur, en el Estado de Renania-Palatinado, en el oeste de Alemania, donde vivía con sus padres, informó la alcaldesa de la localidad, Gabriele Wieland, a la agencia DPA.

Sin embargo, Lubitz también tenía un alojamiento en Düsseldorf, donde se encuentra una importante centro de operaciones de Germanwings, y hacia donde se dirigía el vuelo que se estrelló en los Alpes el martes.

Tiene "la nacionalidad alemana y no está fichado como terrorista", informó Brice Robin, fiscal a cargo de la investigación en Francia, en una rueda de prensa desde el aeropuerto de Marignane en el sur.

El copiloto, que quedó solo en la cabina de pilotaje tras la salida del piloto, accionó el botón de descenso y no dejó abrir la puerta para permitirle volver a entrar al comandante, indicó el fiscal.

"La gendarmería francesa está en estrecha colaboración con las autoridades judiciales y la policía alemana con respecto a la investigación sobre el entorno del copiloto", agregó el funcionario. El gobierno alemán confirmó que el copiloto no tenía "antecedentes terroristas".

"En lo que respecta al copiloto, hasta este momento, tras verificar las informaciones en nuestro poder sobre esa persona, no hay ningún contexto terrorista" declaró el ministro alemán de Interior, Thomas de Maizière, en una rueda de prensa en Berlín.

Andreas Lubitz era miembro del club privado de aviación LSC Westerwald y era deportista aficionado a las carreras populares, según los registros de las competiciones en las que participó.

¿Sufrió el síndrome de "Burn out"?

La prensa alemana aportó además un dato inquietante: duarnte varios meses durante 2009, el joven sufrió de depresión y del síndrome de agotamiento conocido como "burn out".

La gente, en tanto, parece no poder creer que algo así haya podido pasar, sobre todo sus vecinos de la localidad de Montabaur, de solo 12 mil habitantes.

"Era muy educado, siempre saludaba aunque sin entrar en conversación", dijo al diario Bild un joven que vive justo al lado de la casa de los padres del copiloto, con quienes vivía y cuya casa fue allanada por la policía.

"Acá no hay mucho trato entre los vecinos, pero me parece horrible que sin estar nada probado se arrojen sobre él. Me resisto a aceptar que haya hecho algo tan egoista", agregó el joven. Otro vecino, un jubilado que conocía a su familia desde hacía mucho tiempo, se quebró al ser entrevistado por el diario Bild.
Según reveló la fiscalía de Marsella, unos diez minutos antes de la tragedia, el copiloto de 28 años aprovechó la salida del experimentado piloto Patrick S. (quien habría ido al baño) para trabar desde dentro la puerta de la cabina de mando y emprender el descenso del avión haciéndolo perder altitud a mil metros por minuto.

El fiscal francés Brice Robin subrayó que la maniobra no puede haber sido un accidente, ya que para ello se tiene que girar una palanca.

Además, según Robin, las grabaciones de la caja negra que registra las voces y sonidos de la cabina revelan que el piloto Patrick S. Se identificó e intentó varias veces sin suerte que Lubitz le abriese la puerta.

"De estos datos se deduce que el copiloto tuvo la voluntad de destruir el avión", declaró el fiscal.

Las grabaciones confirman además que Andreas Lubitz respiraba hasta el último momento antes del choque y no respondía a los llamados de la torre de control y seguridad aérea, mientras su colega intentaba entrar a la cabina dando golpes. Los pasajeros - de acuerdo con el fiscal - no notaron nada raro hasta último momento, cuando se producen gritos de pánico.

Fuente: Los Andes/ Clarín

 

 

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