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Francisco: "El dinero es el estiércol del diablo"

En un discurso ante cooperativas italianas, el pontífice les pidió que se conviertan "en el motor que levanta y desarrolla la parte más débil de las comunidades locales y de la sociedad civil".
sábado, 28 de febrero de 2015 17:22
sábado, 28 de febrero de 2015 17:22
Sueldos en negro, cultura del descarte, justicia social. El papa Francisco se refirió hoy a la economía y dijo que "el dinero es el estiércol del diablo". En un discurso ante cooperativas italianas, el pontífice criticó que se paguen sueldos en negro o bajos y pidió que "los hombres manden al capital y no el capital a los hombres".

También dijo que es necesario "luchar contra la prostitución de las cooperativas que engañan a la gente con un nombre bueno por objetivos de lucro" y llamó a promover la "economía de la honestidad".

En un discurso dirigido a la Confederación de Cooperativas italiana, ante una multitud, el pontífice planteó: "Hay quien ofrece 11 horas de trabajo al día por 600 euros al mes. Y si no te gusta, pues te dicen que te vayas a casa. Esto es lo que pasa en este mundo, donde si tú no aceptas, otro aceptará".

El hambre hace que se acepten trabajos en negro
Francisco lamentó el "drama de la cultura del descarte". Reprodujo, a modo de ejemplo, una conversación entre un empleador y un empleado. "«¿Y vos que sos?». «Soy ingeniero». «¿Cuántos años tenés?». «49». «Entonces no servís»".

El Papa valoró el trabajo de las cooperativas y les pidió que encuentren "formas, métodos e instrumentos para combatir esta cultura del descarte, cultivada por los poderes que manejan las políticas económicas-financieras del mundo globalizado".

También pidió a las cooperativas que se conviertan "en el motor que levanta y desarrolla la parte más débil de las comunidades locales y de la sociedad civil".

"En una cooperativa auténtica, verdadera, no manda el capital sobre los hombres, sino los hombres sobre el capital", exhortó.

El pontífice se refirió también a "la economía y su relación con la justicia social y con la dignidad de las personas" y criticó "un cierto liberalismo que cree que sea necesario primero producir riqueza, no importa cómo, para después promover alguna política redistributiva por parte del Estado".

Fuente: La Nación.



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