Reino Unido

En un hospital dieron orden de no reanimar a un paciente con síndrome de Down por sus "dificultades de aprendizaje"

Dado que el fallecimiento de Andrew no tuvo que ver con la ONR, la familia nunca buscó una compensación económica en el caso, pero sí necesitaba que los médicos reconocieran su error.
martes, 08 de diciembre de 2015 16:59
martes, 08 de diciembre de 2015 16:59
El británico Andrew Waters, de 53 años, tenía síndrome de Down. Le gustaba bailar, nadar y los grupos de teatro.
En 2011, Waters ingresó en un hospital de Kent, Reino Unido, por una crisis de demencia.

Sin consultar o informar a su familia, el equipo médico emitió una orden de no reanimación, ONR, para el paciente, lo que significaba que no se le iba a reanimar en caso de que tuviera complicaciones cardíacas o respiratorias.

Entre las razones para dar la orden, los médicos incluyeron el hecho de que Waters padecía síndrome de Down y que tenía "dificultades de aprendizaje".
 
El documento, un papel doblado metido en un bolso, fue descubierto por la familia una vez que el hombre salió del hospital.
 
Waters falleció tiempo después por causas no relacionadas con la orden de no reanimación, pero ahora, el grupo East Kent Hospitals University NHS Foundation Trust, una de las fundaciones más grandes de hospitales en Reino Unido a la que pertenece el centro de Kent, ha pedido disculpas.
 
La fundación ha admitido que "hubo una violación de sus derechos humanos". Eso era todo lo que su familia quería.

"Vergonzoso"
"Es totalmente inaceptable que alguien tome una decisión así, sin consultar a un miembro de la familia o a cualquiera de sus cuidadores", declaró el hermano de Andrew, Michael Waters. "Nadie tiene el derecho a actuar de esta forma tan vergonzosa, citando esos motivos para hacerlo".
 
Dado que el fallecimiento de Andrew no tuvo que ver con la ONR, la familia nunca buscó una compensación económica en el caso, pero sí necesitaba que los médicos reconocieran su error.
 
La BBC puede reportar el caso gracias al levatamiento de una orden judical que protegía el anonimato de Waters, con el consentimiento de la familia.
 
Michael asegura que, durante la estancia de Andrew en el hospital de Kent, él y otros miembros de la familia se encontraban allí, pendientes "en todo momento" y al tanto de su evolución, y nadie les preguntó.
 
"Sus cuidadores encontraron el documento doblado en su bolsa, después de que le dieran el alta hospitalaria", explicó Michael.
 
"Andrew no tenía en aquel momento un problema de salud que hubiera podido tener algún efecto en su reanimación".
 
De acuerdo con el testimonio de Michael, el hospital ha tardado mucho tiempo en admitir que violó los derechos de Andrew, "algo que para nosotros ha sido muy duro", admite.
 
"Todo lo que queríamos era una simpe disculpa. Hubo varias ocasiones en las que esperábamos que esto sucediera".

 

Fuente: BBC Mundo

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