Vaticano

A un año de su retiro, el Papa Francisco pidió rezar por Benedicto XVI

Francisco conmemoró la fecha con un sencillo mensaje en Twitter. En lugar de su ya clásico 'Recen por mí', solicitó plegarias por su 'humilde y valiente' antecesor. Crónica del día que cambió a la Iglesia.
martes, 11 de febrero de 2014 08:46
martes, 11 de febrero de 2014 08:46
El 11 de febrero de 2013, Joseph Ratzinger leyó 22 renglones en latín y conmovió al mundo: fue el primer Papa en renunciar en seis siglos.

El Papa Francisco publicó este martes un mensaje en su perfil de la red social Twitter en el que califica a su antecesor Benedicto XVI de un hombre valiente y humilde, cuando se cumple un año de su renuncia al pontificado.

"Recemos hoy juntos por su Santidad Benedicto XVI. Un hombre valiente y humilde", se lee en el tuit del papa argentino en varios idiomas.

El día que cambió la historia de la Iglesia

El 11 de febrero de 2013, el papa Benedicto XVI anunció ante los cardenales reunidos en la Sala Clementina que renunciaba a su pontificado, una decisión que conmocionó al mundo.

Los purpurados estaban convocados a las 9:00 de la mañana para escuchar las comunicaciones del papa sobre tres causas de canonización, pero Benedicto XVI con voz débil y cargada de emoción pronunció 22 renglones en latín que cayeron como "un rayo en el cielo sereno", como dijo el decano de los cardenales, Angelo Sodano.

"Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de obispo de Roma", pronunció en latín Joseph Ratzinger dejando helados a los purpurados.

El papa había iniciado su discurso sabiendo que su decisión sería "de gran importancia para la vida de la Iglesia".

"Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino", dijo Benedicto XVI, que cumpliría en abril 86 años.

Tras el discurso, recibió el abrazo del cardenal Sodano y se retiró a sus aposentos en el palacio pontificio, donde, aseguran, no pudo ocultar la emoción y lloró ante una decisión sorprendente, sin precedentes en la historia moderna de la Iglesia, y tomada con total autonomía y absoluta soledad.

Mientras aún reinaba el silencio entre los purpurados, la noticia saltó al mundo gracias a Giovanna Chirri, vaticanista de la agencia ANSA quien, debido a sus conocimientos en latín, al oír la fórmula "ingravescente aetate" (por la avanzada edad) y la fecha del 28 de febrero se imaginó lo que estaba pasando.

"Sí, entendiste bien. El papa renuncia", le confirmó el portavoz de la oficina de prensa del Vaticano, Federico Lombardi.

Y la noticia dio la vuelta al mundo.

En la Plaza de San Pedro, romanos, turistas y curiosos expresaban su asombro por el gesto del pontífice, y muchos dejaban entrever su conmoción ante la "seguramente sufrida decisión" de Ratzinger.

Se suspendieron todas las actividades y el papa alemán quedó en espera de que su renuncia se hiciese efectiva el 28 de febrero, limando sólo los detalles junto al Vaticano de cómo se gestionaría la inédita situación que se había creado.

Joseph Ratzinger meditaba desde hace tiempo su decisión e incluso lo había preanunciado en el libro-entrevista "Luz del mundo" (2010) del periodista Peter Seewald.

"Cuando un Papa llega a la clara conciencia de no ser más capaz física, mental y espiritualmente de desarrollar el cargo que le ha sido encomendado, entonces tiene el derecho, y en algunas circunstancias también el deber, de renunciar", había dicho Benedicto XVI, pero nadie lo había tomado en consideración.

Siempre se había valorado la imagen de Juan Pablo II, que como recordaba siempre su histórico secretario, el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, "nunca se bajó de la cruz", por lo que el gesto de Ratzinger, al que se le veía en buen estado de salud y en plenas facultades intelectuales, desató hipótesis y comentarios de todo tipo.

El padre estadounidense Thomas Rosica, una de las personas que se ocuparon de informar en Sala de Prensa de la Santa Sede durante todo el periodo de la llamada Sede Vacante, no entra en el mérito de la decisión, pero explica que Benedicto XVI ha dejado el mensaje de que "no se puede estar encadenado a la historia". Hacía 600 años que no abdicaba un papa.

Y destacó como "un hombre que ha sido considerado el paladín de la tradición y que ha llevado la etiqueta de 'conservador', nos dejó con uno de los gestos más progresistas hechos por cualquier papa".

En la noche del día de la renuncia se desencadenó un fuerte temporal en Roma, la fotografía de Alessandro Di Meo de un rayo que caía sobre la cúpula del Vaticano -como en las palabras de Sodano- se convirtió en otro de los símbolos de una de las decisiones que marcaron la historia.
 
Fuente: Infobae

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