Ángelus

Para Francisco, "los jóvenes no siguen al Papa sino a Jesucristo"

En plaza San Pedro este mediodía el Papa pidió rezar para que los que participaron de la Jornada Mundial de la Juventud de Río traduzcan esa experiencia en su comportamiento cotidiano y en "elecciones importantes de vida".
domingo, 04 de agosto de 2013 11:19
domingo, 04 de agosto de 2013 11:19
Francisco volvió a rezar el Ángelus este domingo en Roma, luego de su viaje a Brasil, donde presidió la 28ª Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), de cuya misa de cierre, hace una semana, en la plaza de Copacabana, participaron más de 3 millones de personas.

"Todos juntos debemos agradecer al Señor por el gran don que ha sido este acontecimiento para Brasil, para América Latina y para el mundo entero", dijo el Papa a las personas que, pese al intenso calor del verano italiano, se habían congregado en la plaza San Pedro para escucharlo, según consignó Infobae.

"Ha sido una nueva etapa en el peregrinaje de los jóvenes a través del continente con la cruz. No olvidemos que las JMJ no son fuegos de artificio, momentos de entusiasmo en sí mismos, son etapas de un largo camino iniciado en 1985 por iniciativa del Papa Juan Pablo II. Él les confió la cruz a los jóvenes y les dijo: 'Vayan, y yo iré con ustedes'".

Quizá saliendo al cruce de quienes se dicen preocupados por cierta "papolatría" que se habría desatado en Brasil, Francisco señaló: "Recordemos que los jóvenes no siguen al Papa, siguen a Jesucristo llevando su cruz, el Papa los guía y los acompaña en este camino de fe y de esperanza".

El Papa agradeció a todos los jóvenes que participaron "incluso a costa de sacrificios", y pidió a Dios que recompensase a todos los que trabajaron para esta "gran fiesta de la fe". También tuvo especiales palabras para los brasileños: "Buena gente ésta del Brasil, un pueblo de gran corazón, no olvido su calurosa acogida y tanta alegría, un pueblo generoso, pido al Señor que lo bendiga mucho", dijo.

Pidió rezar para que los jóvenes que participaron "puedan traducir esta experiencia en su camino cotidiano, en el comportamiento de todos los días, en elecciones importantes de vida, respondiendo a la llamada personal del Señor".

"Los jóvenes son particularmente sensibles al vacío de significado y de valores que frecuentemente los rodea –advirtió el Papa- y además pagan las consecuencias; en cambio el encentro con Jesús vivo, en el marco de su gran familia que es la Iglesia, llena el corazón de alegría porque lo llena de vida verdadera, de un bien profundo que no pasa y no se marchita".

Retomando el diálogo entablado en Brasil, el Papa advirtió: "Hemos visto (esa alegría) en el rostro de los jóvenes en Río, pero esa  experiencia debe ahora enfrentar la vanidad cotidiana, el veneno del vacío que se insinúa en nuestras sociedades basada en el ganancia y en el tener, que ilusiona a los jóvenes con el consumismo".

Y a continuación volvió sobre un tema que le es caro, el de la futilidad de la riqueza material: "El Evangelio de hoy nos recuerda el absurdo de basar la felicidad en el tener. El rico se dice a sí mismo: 'Alma mía, tienes muchos bienes a tu disposición, descansa, come, bebe y diviértete’. Pero Dios le dice: 'Esta misma noche te será reclamada la vida y ¿de quién será lo que has acumulado?".

"La verdadera riqueza es el amor de Dios compartido con los hermanos, ese amor que viene de Dios y hace que lo compartamos y nos ayudemos entre nosotros. Quien hace esta experiencia no teme a la muerte, tiene paz en el corazón", concluyó.
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