Penúltima noche

El Papa pidió a los jóvenes que no "balconeen la vida" y que sean constructores del futuro

Esta noche ante más de dos millones de jóvenes de 180 países del mundo, el Papa Francisco realizó la penúltima ceremonia antes de cerrar mañana la Jornada Mundial de la Juventud.
sábado, 27 de julio de 2013 20:56
sábado, 27 de julio de 2013 20:56

Esta noche ante más de dos millones de jóvenes de 180 países del mundo, el Papa Francisco realizó la penúltima ceremonia antes de cerrar mañana la Jornada Mundial de la Juventud. La playa de Copacabana en Río de Janeiro se convirtió nuevamente en escenario para impulsar la fe ante marea de personas.

En este contexto, el Papa dio elementos a los jóvenes para que mediten. Recordó a San Francisco cuando fue intervenido por Dios y le pidió que arreglara su casa: "El joven contestó "¿reparar mi casa?, ¿pero qué casa? Poco a poco se dio cuenta que no se trataba de ser albañil, de arreglar un edificio de piedra sino de dar su contribución a la Iglesia, ponerse al servicio de ésta amando y trabajando para que siempre permanezca en ella la paz de Cristo”, señaló el Papa quien subrayó que el Señor necesita a los jóvenes para su Iglesia.

"Queridos jóvenes, el señor los necesita. También hoy llama a cada uno de ustedes a seguirlo y a ser misionero... No a al montón sino a vos, a vos, a vos, a cada uno. Escuchen en el corazón qué les dice”, subrayó.

El cambio de lugar de cerenomia

La ceremonia que se realizó en la playa de Copacabana tenía como destino de realización otro escenario pero por problemas climáticos se decidió seguir encarándola en la playa que ayer también convocó a multitudes. En función de esto, el Papa señaló que se puede aprender algo de este cambio.

"No estaría el señor queriendo decirnos que el verdadero campo de los fieles no es un lugar geográfico sino que somos nosotros. Sí es verdad, cada uno de nosotros, de ustedes, yo, todos. Ser discípulo misionero significa saber que somos el campo de la fe de Dios. Por eso a partir de la imagen del campo de la fe pensé en tres imágenes que los puede ayudar a entender mejor lo que significa ser un discípulo misionero. La primera imagen el campo como  lugar donde se siembra. La segunda como el lugar de entrenamiento. La tercera como lugar de construcción”, señaló.

Con respecto al campo de la siembra, confesó que algunas semillas pueden caer en la piedra pero es importante preparar la tierra para que pueda crecer. Y a partir de esto, Francisco apuntó a pensar en la palabra de Dios sembrada en los corazones. "Cuando aceptamos la palabra de Dios somos el campo de la fe. Por favor, dejen que Cristo y su palabra entren en su vida. Dejen que germine, crezca. Dios hace todo pero ustedes déjenlo hacer y dejen que trabaje en ese crecimiento. Jesús nos dice que las semillas que cayeron al borde del camino entre las piedras y las espinas no dieron frutos. Pero con honestidad podemos hacernos la pregunta ¿qué clase de terreno somos y qué clase queremos ser? Quizás somos como el camino,  escuchamos la palabra de Dios pero no hacemos nada porque nos dejamos tentar por los reclamos superficiales”.

En ese contexto, el Papa pidió que los cristianos no sean "almidonados con la nariz arriba y que no hacen nada”. "Esos cristianos que son pura facha no son cristianos auténticos… Se que no quieren vivir en la ilusión de una libertad chirle que se deja arrastrar por la moda y las conveniencias del momento. Luchen contra eso”.

 Jugar en la misma cancha
El Papa Francisco, muy consciente de la pasión que genera el fútbol en el país anfitrión y en los países vecinos, hizo un paralelismo entre un equipo de este deporte y el formado por Dios.  
"Jesús nos pide que juguemos en su equipo. El fútbol es pasión nacional. ¿Qué hace un jugador cuando se lo llama para formar parte de un equipo? Tiene que entrenarse y mucho. Así es la vida del señor. Jesús nos ofrece una copa más grande que la del mundo. Jesús nos ofrece la posibilidad de una vida fecunda, de una vida feliz y un futuro con él que no tendrá fin en la vida eterna. Pero nos pide que paguemos la entrada y la entrada es que nos entrenemos para entrar en forma y enfrentar sin miedo todas las situaciones de la vida, dando testimonio de la fe”.

Por último le preguntó a los jóvenes qué tanto hablan con Jesús, qué tanto rezan. En ese contexto, y de una manera muy simple y con un constante diálogo con la multitud, les aconsejó que si se pegan un resbalón o hacen algo que está mal, no tengan miedo en recurrir al silencio y al diálogo con Jesús. "Pero siempre hablen con Jesús, en las buenas y en las malas. No le tengan miedo, con eso se van entrenando en ese discipulado misionero. Y también a través de los sacramentos y el amor fraterno que hace perdonar. Memoricen: oración, sacramento y ayuda a los demás”.

La previa. Ante los políticos, el Papa ya había pedido que se afianzaran los diálogos porque "sino perdemos todos" mientras que a los curas, Francisco les dijo que salgan a la calle y que no se encierren.

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios