Historia

"Es muy difícil dar este paso": se jubila la primera veinticinqueña que se recibió de Maestra Jardinera

Mariela Fernández se despidió de las aulas en noviembre, a la espera de la llegada de la inminente jubilación. Fue la primera veinticinqueña en estudiar Maestra Jardinera y recibirse.
sábado, 2 de diciembre de 2023 08:30
sábado, 2 de diciembre de 2023 08:30

Su voz expresa una inmensa alegría pero no puede ocultar la emoción. Mariela Fernández tiene 57 años y este 2023 cerró una etapa muy importante de su vida. Es que pasó 34 años dedicados a la docencia de Nivel Inicial y ahora dirá adiós de la mano de la jubilación. Ella es la primera veinticinqueña que estudió Maestra Jardinera y se recibió, por eso su despedida tiene un doble sentido.

Madre de cinco hijos pero también abuela, Mariela transitó años de mucha dedicación que nacieron allá por 1986. Su último tramo lo vivió intensamente en el JINZ 58, de la escuela sede Comandante Espora de 25 de Mayo. Todos los recuerdos vividos ya los guarda en su memoria pero también en algunos rincones de su hogar.

"Cuando terminé la secundaria, empecé al facultad con otra carrera. La vida me llevó a que no me sentía cómoda con esta carrera. Siempre digo que tenía compañeras que estudiaban Maestra Jardinera y cuando veía ese guardapolvo de cuadrillé me encantaba", recordó aquellos inicios la maestra a Diario La Provincia SJ.

Un día decidió decirse a sí misma "quiero ser maestra jardinera" y el apoyo de la familia no tardó en llegar. El problema era que en aquellos tiempos, años 80, sólo se estudiaba en la escuela Sarmiento. Cuando decidió dar ese paso, se inscribió para estudiar allí pero no entró en el sorteo y quedó fuera de la matrícula. 

Pero su deseo no se frenó y cuando la posibilidad se abrió con el Profesorado en la escuela San Martín, probó suerte y tuvo éxito. "Todos los que quedamos afuera de la Sarmiento quedamos en la San Martín y fuimos la primera promoción. Empecé en 1986", trajo a la memoria. 

Aquella profesión la eligió motivada por "la pureza del niño". "Nos damos cuenta que lo que tenemos en nuestras manos son niños y el poder ser parte de llevarlos de la mano y estar en su progreso, es lo más lindo que podes encontrar", destacó Mariela quien en 1989 se recibió. 

Su debut como docente fue en El Encón, donde tuvo una experiencia muy linda y fuerte con los chicos de aquel pueblo. En su memoria se pasa una y otra imagen de aquellas aulas con techo de lata. "Fue mi primer trabajo. Tuve que ir muy lejos de mi casa, con niños muy tranquilos. Fue hermoso porque la comunidad te integra rápido. En el nivel inicial se trabaja con los niños y sus familias", recordó.

Era un pueblo muy alejado y poder desarrollar la docencia no era fácil precisamente por las distancias. En su caso, el desarrollo de la docencia pasó mucho más allá del trabajo en el aula con los chiquitos sino que también cumplió funciones de mediadora. Tanto ella como sus compañeras eran las que llevaban muchas cosas a la comunidad porque "muchas veces ellos no llegaban ni a 25 de Mayo". 

Luego el Comandante Espora le dio la posibilidad de desarrollar esta profesión y se convirtió en su segunda casa. "He pasado muchos años, demasiadas cosas. Llegaba al jardín y cambiaba mi vida. Mis problemas quedaban afuera del Jardín. Las ocurrencias de los niños, el amor que te dan, el cariño. Eso te lleva a no querer dejar, como me pasa ahora. Vengo al jardín y no quiero irme. Extrañas la pureza y ese amor que te dan los niños, a parte de la comunidad de los padres", expresó. 

"Cuando no estaba en el jardín extrañaba, esos niños que te esperan. El cariño que te dan, esperan que se lo devuelvas y están pendiente, siempre. Si bien la docencia es importante en todos los niveles, y nos entregamos un montón, ese niño es especial", destacó recordando que siempre los primeros días de clases son especiales porque los chicos se separan de sus madres sin entender mucho qué sucede y se encuentran con un mundo totalmente nuevo.  

Mariela reconoció que "el amor puro" es lo que más le gusta de este camino de ser maestra jardinera porque implica "entregar mucho más de lo que uno cree". Ahora está a la espera de que le salga la jubilación en diciembre porque ya cumplió sus años de ejercicio y de edad. Con esto, en este 2023 ya dijo adiós a esta profesión, con los ojos con lágrimas pero con el corazón enorme por todo lo que se lleva. 

"Me cuesta un montón. Estoy en espera de que me notifiquen que estoy jubilada y es muy difícil dar este paso. Siempre uno espera jubilarse pero es difícil pensar que ya no estarás en el jardín, que no tendrás los besos y la alegría de los más chicos", finalizó.

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