Educación

Alfabetización con Braille: el desafío de los sanjuaninos durante la pandemia

A pesar de que se han producido avances en la materia, aún queda mucho por recorrer en el camino de la inclusión, que se ha visto obstaculizado por la pandemia.
martes, 5 de enero de 2021 08:02
martes, 5 de enero de 2021 08:02

En el año 2019 la Organización Mundial de la Salud declaró al 4 de enero como el Dia Mundial del Braille por el nacimiento de Luis Braille. Actualmente, el Sistema Braille es de uso extensivo y consiste en una representación táctil de símbolos, letras y números que usa seis puntos para su cifrado.

Muchas son las estrategias que día a día, profesores de educación especial y docentes de apoyo para la inclusión (DAI), usan para facilitar las la educación y las tareas cotidianas de chicos ciegos: desde una caja de huevos con seis pelotitas, el muñeco bailarín con seis botones en el torso, punteros para producir el relieve en el papel, hasta la famosa maquina Perkins para la escritura en sistema Braille. Sin embargo, hay un trabajo más profundo fuera de las aulas, el de concientizar a la sociedad.  

A pesar de que se han producido avances en la materia, aún queda mucho por recorrer en el camino de la inclusión, que se ha visto obstaculizado por la pandemia. Diario La Provincia dialogó con dos profesionales en educación que trabajan en diferentes etapas del aprendizaje de chicos ciegos, sobre los desafíos de enseñar Braille en épocas de pandemia.

Anabel Chavez es profesora en la Escuela de Educación Especial Luis Braille, en la sección Alfabetización II, la cual se encarga de reforzar conocimientos del Sistema de Comunicación Braille, además de áreas pedagógicas como Lengua y Matemáticas, entre otros. Aunque en términos generales la educación ha encontrado muchas trabas durante el 2020, Anabel explicó que el trabajo con cada alumno es personalizado. “Se realizan actividades para todos, con cada uno se realizan ajustes razonables o adaptaciones, teniendo en cuenta sus necesidades y posibilidades”, señaló.  

Para lo cual, asegura que hay que tener en cuenta los tiempos y material con adaptaciones, “la falta de conectividad, estados de ánimo de alumnos y familias, en este contexto de pandemia, fueron complicaciones entendibles”. “Es por ello que la modalidad a distancia costó, pero se intentó llegar a los alumnos a través de sus familias”, destacó.

Por su parte, Lorena Riveros es Docente de Apoyo para la Inclusión (DAI) y ayuda a que los chicos con discapacidades visuales, para que luego de alfabetizarse por medio del sistema Braille, puedan adaptase a escuelas comunes. “La virtualidad en nuestro caso no ha sido de utilidad, yo llamaba y lo único que podíamos hacer era dictar para luego corregir si había errores o falta de acentos y mayúsculas”, señaló viendo limitadas sus posibilidades.

Expresó que incluso tuvo que violar la cuarentena para poder garantizar el derecho a la educación de su alumno que cursa el 6º año en la escuela Arturo Ilia: “primero había que adaptar las guías al contenido que estos chicos necesitan y luego pasarlas a braille. Él las hacía en su máquina leyendo las consignas y yo retiraba esa guía y le dejaba la guía nueva. Hay que tener en cuenta que este año hemos tenido 24 guías”.

Otras de las dificultades que expone Lorena es que muchas escuelas comunes no se animan a realizar la integración de chicos ciegos que requiere de materiales especiales. “Es nuestra tarea como DAI sacarles ese miedo y guiar a los docentes. Esto se resuelve una vez que entienden que tanto los ciegos como los sordos no tienen afectada ninguna parte cognitiva, en muchos casos, y pueden desarrollarse al máximo porque su inteligencia es completa”, continuó.

Anabel Chavez expresó que, “algunas dificultades suelen ser la falta de material bibliográfico en Braille, materiales didácticos con texturas, relieve, formas”, y agregó: “cuando uno enseña algún tema se necesita de los materiales tiflológicos para acompañar la enseñanza con la teoría, así el aprendizaje es más significativo”.

Respecto de los espacios públicos, Anabel Sanchez señala que hay muchos problemas para acceder, entre los que se encuentran las veredas en malas condiciones ya que las deben usar el bastón para trasladarse y la ubicación de cartelería, cestos de basura, mesas y sillas, que dificultan la movilización. “Algunas personas no se animan a ayudarlos a cruzar la calle, no saben cómo dirigirse hacia ellos, por desconocimiento muchas veces la accesibilidad, se ve alterada o no se da, podemos dirigirnos hacia ellos anticipando y preguntando”, explicó. 

“Hay pocos lugares en San Juan que tengan referencias en braille, no lo he visto en edificios públicos como el centro cívico que debería tenerlos, deberían estar indicadas las oficinas y las reparticiones, seria fabulosos que se pudiera desarrollar eso”, expresó Lorena Riveros y observó: “así como encontramos indicaciones en los envoltorios sobre consumos aptos para celiacos deberíamos encontrar indicaciones en braille, como ocurre con los productos Natura o en las gotas oftalmológicas, es la forma que tienen los ciegos de conocer el mundo”. 

Ambas enfatizan en la necesidad de producir un cambio en la sociedad y en las instituciones que ayude a lograr que la accesibilidad no sea un sueño inalcanzable. “Si un lugar no permite el acceso a todas las personas es deficiente la institución, no las personas. Ahí nos encontramos con las barreras que pone la sociedad”, dijo Lorena y Anabel concluyó: “la accesibilidad se logra a través del respeto del derecho de ser personas, sin marcar diferencias, hacerlos sentir parte de la sociedad, comunicándonos entre nosotros, se pueden lograr avances increíbles”. 
 

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