Historias

Maestras hospitalarias de San Juan, las profesionales que curan con educación

Impartir conocimientos teóricos en contextos de encierro no es sencillo, y sobre todo cuando se trata de pequeños que debido a una enfermedad, no pueden asistir a clases normalmente. Ahí es cuando se hace vital el soporte de las maestras hospitalarias.
sábado, 14 de marzo de 2015 14:51
sábado, 14 de marzo de 2015 14:51
Con el objetivo de garantizar el acceso a la educación a todos los chicos, desde hace más de 50 años funciona en el Hospital Rawson la Escuela Hospitalaria; un lugar en donde no solo se imparten contenidos de nivel inicial y primaria sino también amor y fuerza para sanar. La sede se encuentra ubicada en el tercer piso de la parte nueva del nosocomio y desde allí se le hace un seguimiento a cada niño que permanece más de una semana internado. En el año 1977 se inauguró su anexo en el Marcial Quiroga. Lidia Lahoz, Susana Tello, Susana Quattropani, Graciela Rostoll, Sandra Castro, Silvana Pirán, Susana Fernández, María Eugenia Muzio, Ema Pérez, Patricia Cuello y Silvina Bravo, son las maestras que se desempeñan actualmente en esta institución.

Con respecto a la modalidad de enseñanza, y teniendo en cuenta las condiciones particulares de los alumnos, la maestra Graciela Rostoll expresa a Diario La Provincia: "Cuando un chico está por más de una semana, nos contactamos con la escuela de origen, con su directora y su docente, les explicamos sobre nuestra labor. Ellas nos adelantan los contenidos con los que van a trabajar en el aula y nosotros se los explicamos a los pacientes. Esto es muy importante porque cuando el niño vuelve a la escuela, tiene los mismos conocimientos que sus compañeros. En la mañana se da clases a los chicos que están en sus camas y que no se pueden levantar, y en la tarde a los de tratamiento prolongado, ya sea pacientes oncológicos o renales. En el anexo se atiende a los chicos de la sala de pediatría y de quemados”.

La directora Susana Tello, quien lleva 25 años desempeñándose en la Escuela Hospitalaria, resalta: "El mismo espacio que en un momento es una habitación de hospital, cuando ingresa el docente con los útiles se transforma en un aula. Es el aprendizaje, es la ayuda emocional, es el contribuir a la salud desde lo educativo. Este trabajo te cautiva, es un desafío. Encontrarse todos los días con algo diferente, con niños que vienen de distintos puntos de la provincia con diversas problemáticas, atravesando una situación especial como puede ser una enfermedad. Como docentes tenemos una gran responsabilidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de un niño, a darle certeza, seguridades, y aún en un ámbito como es el hospital, esto es posible”.

"Somos algo muy esperado para ellos. Por la realidad que han tenido que dejar de lado, es un centro de contención muy importante tanto para los niños como para los papás. Te entregás  a un chico y sabés  que te necesita no solo pedagógicamente sino emocionalmente. Muchas veces cuando trabajamos con pacientes oncológicos que les dan un alta domiciliar al tiempo vuelven y lo primero que hacen es ir a buscarte”, finaliza Rostoll. 

La pionera: Julieta Sarmiento
En el año 1967 la Escuela Hospitalaria se hizo realidad gracias a la tenacidad de Julieta Sarmiento, o Juana Julia (su verdadero nombre).  Se trata de una docente sanjuanina, pariente lejana del prócer, quien fue clave en la vida de cientos de niños sanjuaninos postrados en aquella época producto de la poliomelitis.
Si bien nació en el seno de una familia con una buena posición económica, falleció en la pobreza luego de haber donado todo lo que tenía a los discapacitados y los indigentes. Cuando entregó su casa, pidió asilo en el Hospital en donde vivió hasta su muerte, a los 86 años.

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