Adiós maestro

El tango de luto: murió el cantante sanjuanino Alberto Podestá

El cantante falleció a los 91 años. Vivía en Buenos Aires junto a su familia y el 22 de septiembre pasado había cumplido años. Tenía un importante deterioro en su salud.
miércoles, 09 de diciembre de 2015 12:24
miércoles, 09 de diciembre de 2015 12:24

Fue un ícono del tango nacional. En el 2007 fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Argentina y Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. El maestro sanjuanino Alberto Podestá murió este miércoles a los 91 años en un geriátrico de la Capital Federal, donde estaba internado desde marzo de este año.  

"A los 91 años de edad se durmió para siempre el maestro Alberto Podestá. Todo él era tango, pensaba, hablaba, respiraba tango. Uno de los más grandes cantores, con una prolífica obra en los años 40. Uno de mis grandes amigos y compañero de ruta. Así quiero recordarte para siempre, con tu sonrisa y tu picardía, pero sobre todo con tu media voz y tus matices que me resuenan bajito anudándome el corazón. Chau", escribió en Facebook su manager María Alejandra Podestá.

El cantante el 22 de septiembre cumplió 91 años y llegó con un importante deterioro de su salud, producto a la edad. Cuando cumplió 90 años fue centro de varios homenajes de los cuales ellos se sintió "muy emocionado". "No puedo ser más que un agradecido a Dios y a la vida de todo lo que me dio”, dijo por aquel entonces en diario Bae.

Su trayectoria
Alejandro Washington Alé, más conocido como Alberto Podestá, nació el 22 de septiembre de 1924. Su biografía de Wikipedia indica que su padre falleció cuando él era muy pequeño, por lo que sufrió problemas económicos con su madre y sus cinco hermanos. Ayudados por su abuela, tuvo que trabajar desde temprana edad, al igual que su hermano mayor.

"El tango nació conmigo, yo canto desde que me parió mi madre, canto con lo que tengo”, explicó Podestá quien  solamente estudió hasta sexto grado. Cuando era niño participó en un programa radial de la escuela, conducido por una de sus maestras, y estudió algunas canciones de Carlos Gardel para interpretarlas en aquella recreación infantil titulada: Rayito de sol. Por aquella labor, fue apodado "Gardelito".

Luego de actuar en LV5, en la provincia llegó durante una gira el dúo cómico Buono-Striano, que al escucharlo cantar, lo invitan a viajar por Buenos Aires para relacionarlo laboralmente con las principales figuras de las escena nacional. En 1939 apoyado por Hugo del Carril, junto a uno de sus hermanos, se instaló en Capital Federal. En la confitería "Paradise", local bailable que tenía dos secciones, conoció al músico Roberto Caló, con quien hizo varias pruebas (actualmente llamados castings), demostrándole sus condiciones para el canto, interpretando los tangos La mariposa, Cosas olvidadas, Martirio y La que murió en París. Tras la deserción del vocalista Mario Pomar, Miguel Caló lo integró en su orquesta tras la recomendación de su hermano, Roberto. Allí, actuó con Osmar Maderna, Domingo Federico, Armando Pontier, Raúl Kaplún y Enrique Mario Francini.
 
Más tarde fue solista de Pedro Laurenz hasta que en 1945 pasó a ser la voz de Francini-Pontier para grabar canciones como Que me van a hablar de amor y el vals El hijo triste, a dúo con Julio Sosa. A lo largo de su vida grabó unas 500 piezas. 

"Quiero seguir cantando hasta que Dios me diga basta, porque esa es mi vida desde que tengo 16 años”, sostuvo en diario Bae el mítico cantante de tango Alberto Podestá.

 

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