Historias

Pancho y Marcela, un matrimonio pocitano que apostó a las almendras

Desde hace 7 años que decidieron utilizar sus tierras para cultivar una especie proveniente de España. Comenzaron vendiendo para heladerías de Buenos Aires, y ahora son un éxito en las ferias de productores.

Pancho Caparrós y Marcela Melero son un matrimonio pocitano oriundo del Quinto Cuartel, que desde hace siete años decidió reencausar sus esfuerzos y dedicarse a la producción de almendras en una finca familiar. 

 
Tres años después de haber plantado comenzaron a ver los frutos, pero decidieron venderlo de manera masiva. "La única manera de comercializarla era a granel. Lo vendíamos, por lo general a Buenos Aires para las heladerías. Al precio lo pone un poco la importación, porque si de Chile cuesta $250 traer un kilo, acá lo tenemos que vender a $220", expresó Pancho a Diario La Provincia.
 
 

Si bien la finca es de 3 hectáreas y se considera que por cada una de ellas se obtienen alrededor de 500 kilos de pepas (almendras sin cáscara), el factor climático incide mucho en la cosecha. "Si bien es rentable es muy castigado por el zonda y las heladas. No tenemos un presupuesto para hacer combate en cuanto a este tema, existen sistemas pero son muy caros. La cosecha se hace a fines de enero, principios de febrero. El año pasado cosechamos 700 bolsas de almendras con cáscara que después te quedan pocas pepas, pero este año nos agarró la helada y solo sacamos 15 bolsas", agregó el productor.
 
 

 
Poco a poco, y gracias a la inclusión del producto en ferias agroproductivas, el matrimonio encontró otra posibilidad para explotarlas, la venta minorista. Fue así como surgió la marca Guara.  "Vimos que cada vez la gente opta más por consumir estos productos porque es muy sano. Incluso muchos reemplazan con estos frutos secos la proteína de la carne. Cuando comenzamos a ir a la feria de agricultura familiar comenzamos a venderlas fraccionadas, es decir por 100 gramos, o un cuarto. Mi señora fue la impulsora de esto, y con el tiempo comenzó a hacer garrapiñadas de almendras, y después armamos un mix con pasas y nueces".
 
 


Una de las explicaciones al éxito de esta nueva faceta del negocio, que lleva un año y medio, es que se trata de una variedad con un sabor muy particular. "Se llaman Guara por la variedad de almendra, que proviene de España. Tiene una cáscara muy dura y sí o sí hay que pelarla con máquina. Lo bueno es que eso hace que no se la coman las catas, y que la gente no se las robe porque quien se las lleva una vez y ve lo difícil que es pelarlas no vuelve a hacerlo. Es más oscura, más intensa, más fuerte, porque al tener la cáscara dura no le entra el sol, y al mismo tiempo no está en contacto con nada. El mercado pedía otra variedad que es más blanquita, mientras que en Europa esta se utiliza para hacer turrones, o todo lo industrial derivado", explicó Caparrós.
 
 


Por ahora, se vende al público cada sábado en la feria de Pocito, pero esperan poder seguir ampliándose. "La idea es seguir generando productos para darle un valor agregado a nuestra producción. Soñamos con el día de mañana el poder hacer pasta, almendras fileteadas, tostadas, leche", sentenció el emprendedor.



 

Comentarios